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“NO SÉ” AHORA “SÍ SABE”
por Rodolfo Garza
(Adaptación por María Juana Andrade Q.)

Me encontraba en el aeropuerto de Dallas, Texas esperando abordar el vuelo que me llevaría a Monterrey. De repente escuché a alguien decir “todavía faltan 2 pasajeros, pero ahora si usted cede su lugar le damos $500.00 dólares”. Dije ¡esto es para mí!. Cuando llegué a la línea aérea vi a 10 personas formadas y pensé “ya me ganaron estos paisanos”. Abordé el vuelo, me estoy sentando y veo a puros mexicanos y güeros, pero de repente por el pasillo viene un morenito, bajo de estatura, ojo rasgado y dije este es de Oaxaca (se acerca y se sienta a mi lado). “¿De dónde vienes le pregunté?”, de aquí de Dallas. “¿Y de dónde eres?”, soy japonés fue su respuesta. ¡Que bárbaros pensé para mis adentros, producen de todo ya hasta hacen Japoneses Oaxaqueños allá!.

Señor, el único japonés de todo el avión está aquí a mi lado, él no sabe que yo soy misionero para Japón y que hablo el japonés, ¡que casualidad!.

“¿Cómo te llamas?”, y con una sonrisa me contesta me llamo “no sé”, entonces yo me reí y le dije “¿te llamas no sé?”, dijo sí, yo sé que te da risa pero ese es mi nombre en japonés “no sé”, me llamo “no sé”. ¡Ah, no sé san! (“Sr. No sé”), mucho gusto, “¿y tú cómo te llamas?”, Rodolfo Garza. Total, ahí en medio de la plática nuevamente me pregunta “¿cómo te llamas?” y yo le digo “sí sé” y mirándome fijamente ambos sonreímos. Tal vez pensó este hombre me está cotorreando, entonces corregí (ya que dentro de la cultura oriental si tú dices algo, tal cual te lo creen), no, no te creas me llamo Rodolfo Garza, mucho gusto, y ahí bromeando me lo fui llevando y empezamos a platicar y a platicar y a platicar, y a platicar. “¿Y a qué te dedicas?”, a la venta de fierro, pero mira nada más que interesante. “¿Y tú a qué te dedicas?”. ¡Ah! yo trabajo en una escuela (no quise aventarme abiertamente, me fui despacio), y le dije “¿sabes qué?” algo que me impresiona es la maravilla de la creación por ejemplo el aire, o sea el oxígeno exacto que necesitamos, si pones más oxígeno explotamos y si no hay oxígeno nos morimos y el sol quién lo puso, si estamos más cerca del sol nos quemamos y si estamos más lejos nos enfriamos, y qué me dices del giro de la tierra 24 horas (y se me quedaba viendo, y entre risas me pregunta ¿oye tú duermes?).

Yo quería ganarle tiempo al tiempo, por lo que en una hora trataba de recetarle el evangelio. “No sé san” estaba asustado e impresionado por lo que escuchaba, pero aún así me dijo, es muy interesante, yo no me había puesto a pensar en tantas cosas.

“¿Y tú crees en las casualidades?”. Sí, sí existen, pero no creo que haya casualidades, “¡eso es absurdo, todo está calculado matemáticamente!”. Muy bien, entonces “¿puedes ayudarme?”, me gustaría que escribieras la palabra barco en japonés. “¿Barco?”, sí como no. Y agarró una pluma y en un papel me dibujó barco, mira que interesante. “¿Y cuándo lo aprendiste?”. Desde niño (me contestó). ¡¡Uy mano!!. Fíjate que increíble ahí dice barco y qué quiere decir tanto garabato. Dice, ocho personas adentro de un barco. ¡¡Ooooh!!. “¿Y dónde están las ocho personas?”. Mira este es un ocho y estas son bocas, sumando ocho y bocas son personas, ocho personas y aquí al ladito, esto es un barco. Oye que profundo, o sea que cuando ves todo eso de golpe, “¿ves todo?”. Sí este es un barco grande y trae ocho personas.

“¿Oye, tú sabes la historia del Arca de Noé?”. ¡Sí como no!, ése el de los animalitos y todo. Ándale ése, pues tú sabes que los que se salvaron aparte de los animales fueron ocho personas, (muy sorprendido me dice) ¿de veras?, oye ¡yo no sé! (y en medio de risas le contesto) ¡yo sí sé! Y me lo fui llevando despacito, sabes que este jeroglífico o como le llamas tú “canyi” viene de la China.

¡Sí!. Y “¿cómo cuántos años tendrá?”, pues como unos cuatro mil años. “¿Y tú sabes que el diluvio es un poquito antes de esos cuatro mil años?”. Y en medio de este ambiente tan ameno me dice ¡no sé!. Ándale, ándale “yo sí sé”.

Le pedí me escribiese la palabra “justicia” ya que en japonés significa el cordero que está encima de mí. “¿Tú sabes que a Jesucristo se le conocía y se le conoce como el Cordero de Dios?”. Su respuesta fue, en la primaria al hablarnos de historia vi algo así como del buen pastor. Sí pero a Él se le conoce como el Cordero y está arriba de ti. Se me queda viendo y me dice “¿tú eres medio religioso verdad?”, a lo que yo le contesto algo en japonés. Y con cara de incredulidad me dice pero “¿tú hablas japonés?”, le dije sí. ¿Y tú crees que es una casualidad que te sientes con un mexicano nopalero que te habla japonés?, y su cara se tornó aún más incrédula y me dijo no puede ser. Le dije sí y tengo muchos años viviendo en Japón. “¿Y qué haces allá?”. Soy misionero.

“¿Entonces sabes hablar japonés?”, y empezamos a hablar puro japonés, puro japonés, puro japonés y le dije “¿quieres recibir a Cristo?”. “¿Tú crees que esto es una casualidad?”. Dios te hubiera sentado en cualquier otro lugar, sin embargo, te sentó aquí al lado mío, yo estaba por tomar otro avión, pero Dios me dijo ¡NO! éste.

Ante mi estaba un hombre perplejo diciéndome, no, no es casualidad. Cristo tenía una cita contigo. “¿Quieres recibir a Jesús?”, y ahí entre la tierra, el aire y el cielo recibió a Cristo en su corazón; ahora sí que lo recibió volando, y lo más maravilloso del asunto es que le dije ya no te llamas “no sé”, ahora te llamas “sí sé”, y se moría de risa repitiendo “sí sé”.

Rodolfo, mi mamá es cristiana y mi papá budista, ella estuvo insistiéndome que me acercara a Cristo y ahorita tú estás aquí, llegando le voy a llamar por teléfono para decirle lo que me acaba de pasar. ¡No lo puedo creer!.

“¿Sabes?”. Tu mamá estuvo orando por ti, se metió en serio buscando a Dios y por ahí Él se encargó de llevarte el evangelio por medio de otra persona y aquí estoy yo, a mí me tocó el privilegio y tú eres salvo.

Mis amados esta fue una de esas citas sobrenaturales, de esos momentos que no son casualidad, de esas cosas en donde tú te dices “¿cómo funciona todo esto?”.

Ese día por la mañana recuerdo que al estar buscando a Dios le dije, ¡Señor úsame, haz cosas grandes hoy!. Al salir de esa región en donde has estado en su búsqueda, tú no sabes qué va a suceder, pero lo que sí te digo es que ya hay todo un plan preparado para ti, lo único que necesitas es ser sensible y dejarte mover por el Señor.

Cuando “no sé” se convirtió a Cristo mi corazón cobró vida, pero y “¿qué pasó en tu corazón con este testimonio?”, “¿no cobró vida, no se reanimó?”, no dijiste ¡que cosas puede hacer Dios!, ¡esto es una realidad!, porque me consta que tú también tienes testimonios de éstos, ¿sabes por qué? porque has buscado a Dios y en ti ha entrado vida, vida a tu fe, vida a tu esperanza, vida en medio de la adversidad que estás viviendo, en medio del tormento, en medio de tantas dificultades sean las que sean, salud, financieras, familiares etc…

Dios puede dar vida en medio de cualquier adversidad ¡a mí me encanta eso!, pero tenemos que aprender a caminar con el invisible.
Dios está aquí a través de estas líneas ¡Él te está hablando! entra a su presencia, a esa región invisible en donde Él está y en la medida en que lo hagas te darás cuenta de quién eres y de lo qué Él hizo por ti, busca a Dios por quién es Él.

Tomado con permiso de la conferencia de Amistad Cristiana, A.C.
Ciudad de México, 3 de octubre del 2003

 

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